Si los sentimientos se pudieran tocar, todo sería más fácil.
Si fueran algo tangible, si se pudieran delimitar y decir: "Así es lo que siento!" nos sentiríamos más seguros...
Si tuvieran una forma, un color, un nombre...
Si no fueran tan huidizos, tan efímeros... y a veces tan pesados.
Si no fueran tan inestables, tan caóticos.
Que fácil sería si no fueran medias verdades, si no nos engañaran.
Pero quizás ese día no tendría sentido el arte...
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