Quizás el título no es del todo acertado...
Qué quiere todo ser humano en esta vida? Ser feliz? Tener paz? No son la misma cosa...
Simplemente, y puesto que todo es medio verdad y medio mentira, me gustaría romper una lanza a favor del deseo, porque hay deseos y deseos, personas y personas, y formas y formas de desear. No podemos meter todo en el mismo saco. Ese estado de realización en el que no se necesita ni desea absolutamente nada es ciertamente deseable, pero tan difícil de conseguir que en ciertas ocasiones puede resultar frustrante. No hay que negar lo que (nos) ocurre.
Así que, si como yo, circulan por ahí personas que desean cosas, que sepan que no están solas en su agitación eventual, y que muy probablemente serán 'envidiadas' por otras tantas que niegan su deseo o que no logran conectar con él...
Esto no es una verdad absoluta, sólo otro punto de vista que se podrá aplicar en algunas situaciones, y en otras no. Que cada cual sea su propio maestro.
Aquí dejo un extracto de ''El Sendero del Mago'', de Deepak Chopra:
“Todo nace de un anhelo del pasado, la cadena del deseo jamás termina… es la vida misma. No consideres inútil o equivocado ninguno de tus deseos, algún día todos se cumplirán. Los deseos son semillas a la espera de la estación propicia para germinar, de una sola semilla de deseo nacen bosques enteros, aprecia cada uno de los deseos de tu corazón por trivial que parezca, un día, esos deseos triviales te van a llevar a Dios. Cuando tienes dos años, solamente deseas juguetes, cuando tienes ocho sólo deseas correr y jugar con amigos, cuando tienes doce deseas mirarte en el espejo para saber si a las chicas les pareces apuesto o feo… aunque dejas atrás todas esas cosas, cada una de ellas ha sido un pequeño peldaño para llegar a este preciso momento. Ahora sabes que algún día trascenderás y dejarás atrás aquello a lo que más te aferras hoy, aunque ahora mismo este ha de ser tu destino y tu único deseo. No hay motivo para emitir un juicio en contra del deseo. En realidad, el deseo es la forma más importante en que expresas tu necesidad de perfección, no hay ruta más rápida para llegar a Dios que a través de tus propios deseos y necesidades. El problema no radica en el deseo, sino en lo que sucede cuando tus deseos se frustran o se bloquean, es allí donde la lucha y el juicio empiezan. Sin el deseo no podrías crecer, imagínate como un niño que nunca hubiera querido dejar atrás sus juguetes, sin la fuente de nuevos deseos que emergen dentro de ti quedarías atrapado en la inmadurez perpetua. Detrás de los deseos materiales hay un vacío, pero el deseo lo debemos ver como un camino, al principio deseamos cosas, pero con el tiempo, el camino de los deseos va más allá de formas simples de gratificación, hasta que nos llega el deseo por Dios. No hay deseo trivial porque todo deseo posee un significado espiritual. Regocíjate con los deseos del momento, pero prepárate para que desaparezcan después. El deseo en sí no es el problema, sino el apego, tener la necesidad de aferrarte a las cosas cuando el flujo de la vida te pide que las dejes ir”
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